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Factores
Psicosociales en la
Prevención de Riesgos Laborales:
EL ESTRÉS OCUPACIONAL
Carlos Calero Jaén
Secretario Ejecutivo CEN-UGT.-P.V.
Rogelio Navarro Domenichelli
Gabinete Técnico UGT.-P.V.
1.- INTRODUCCIÓN
En la actual sociedad el desarrollo de
las organizaciones se encuentran influenciado por las condiciones
del entorno, que exige que se tengan en cuenta numerosos factores
que son difícilmente previsibles y cambiantes, como son: la globalización
de la economía, la demanda de los clientes, la innovación y el
cambio tecnológico y la naturaleza de la competencia. Las organizaciones
productivas deben ser capaces de responder eficientemente a estos
factores desarrollando estrategias que les permitan alcanzar la
máxima eficacia, eficiencia y competitividad como organización,
a través entre otros aspectos de la reducción de los costes y
los ciclos logísticos, el dominio de las características y comportamientos
de los mercados y la exigencia de mayor claridad en sus bienes
o servicios.
El mundo laboral ha ido evolucionando,
dejando atrás la organización tradicional caracterizada por un
sin número de tareas operativas, trabajos en línea, toma de decisiones
centralizada, etc. La competencia del mercado actual requiere
de empresas organizadas, dinámicas y con altos estándares de calidad
que puedan adaptarse fácilmente a un entorno cambiante y exigente,
satisfaciendo así las demandas del cliente de la empresa.
La innovación tecnológica constituye un
factor determinante en la evolución socio-económica de nuestra
sociedad y uno de los elementos fundamentales de la competitividad
empresarial.
La innovación es un término de carácter
económico o social más que tecnológico, en este sentido las empresas
requieren nuevos enfoques y modelos organizacionales, así como
nuevos modelos y medios de gestión empresarial.
El proceso de cambio tecnológico cuestiona,
a su vez, las estructuras organizativas que han configurado tradicionalmente
el funcionamiento de las empresas. El siglo XXI se va a caracterizar
por el fin de la organización productiva tradicional.
En este sentido, los impactos de la innovación
de las organizaciones son diversos e inclusive provocan movimientos
en los "círculos de poder" de los directivos y/o empleados que
organizan la producción y toman decisiones.
El elemento diferencial de las empresas
se va a lograr a partir de la capacidad de respuesta que éstas,
como organizaciones, tengan para asumir y responder a las exigencias
que plantea el nuevo escenario de globalización de los mercados.
Los cambios en la empresa, provocados
a partir de la incorporación de tecnologías, muestran modificaciones
en la organización del trabajo en las relaciones laborales, así
como de adaptación de las fuerzas productivas y de las relaciones
de producción.
Actualmente, son muchos los cambios a los
que asistimos en el contexto económico y social. A nivel individual
asistimos a la variación permanente de productos y de servicios
que, en muchas ocasiones transforman los hábitos sociales. En
el plano empresarial y profesional los cambios que afectan a las
tecnologías y a los procesos productivos, modifican constantemente
la gama de conocimientos necesarios para desenvolverse en la vida
profesional.
La implantación de innovaciones tecnológicas,
especialmente a partir de la introducción de la informática y
de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación
han producido una serie de cambios en los trabajos que tradicionalmente
se venían ejerciendo que han transformado los sistemas de trabajo.
Hoy en día la competitividad de las empresas
no se basa, como antes, únicamente en la inversión en tecnologías
que son accesibles para cualquier empresa en el mercado, sino
en el factor humano, en la calidad e iniciativa de los recursos
humanos de la empresa y es, precisamente, este capital humano
el más difícil de lograr.
La gestión de los recursos humanos se vienen
centrando en el individuo como parte fundamental de la organización
e indispensable para lograr los objetivos propuestos por esta,
encaminada a alcanzar la mayor productividad y beneficio económico.
Una de las razones para dirigir los esfuerzos
de la organización hacia su recurso humano (su capital humano)
es la creciente preocupación sobre la prevención de los riesgos
laborales y la salud de los trabajadores y la importancia de generar
y mantener altos niveles de motivación entre los trabajadores
y trabajadoras, factores que facilitan un ambiente laboral propicio
para la consecución de los objetivos propuestos por la organización.
Entender a las empresas de hoy, hace indispensable
diseñar programas de salud laboral dentro de un enfoque participativo,
que permita no solo identificar las necesidades reales y prioridades
de cada empresa o los factores de riesgo presentes en el ambiente
laboral y extralaboral que afectan la salud integral de los trabajadores,
sino también dirigir los esfuerzos hacia metas reales y resultados
claros que permitan el control y seguimiento de la enfermedad
más representativa de los últimos años: el estrés ocupacional.
La experiencia viene a demostrar que una
actuación decidida en la mejora de las condiciones de trabajo,
con la participación y el compromiso de los trabajadores y trabajadoras,
viene a facilitar el objetivo de la calidad, creando el clima
de confianza mutua que ofrece toda inversión en recursos humanos,
y poniendo de relieve ante los trabajadores y trabajadoras que
la calidad y la productividad no se pretenden a su costa, sino
contando con ellos.
El logro de la competitividad como organización
productiva pasa por entender que junto a los procesos de calidad,
debe ponerse especial énfasis en la atención a los recursos humanos
y en sus condiciones de trabajo. La intervención en la concepción
de los medios y sistemas de trabajo cabe responder en general
a dos exigencias: favorecer la salud global de los trabajadores
y trabajadoras y mejorar la eficiencia económica de la organización
productiva. En este sentido es preciso tener en cuenta que una
productividad y calidad más elevada no se consigue necesariamente
aumentando el esfuerzo del trabajador, sino haciendo que el esfuerzo
sea más eficiente.
2.- DELIMITACIÓN CONCEPTUAL
DEL ESTRÉS.
La necesidad de considerar los factores
psicosociales en el diseño de los puestos de trabajo está claramente
recogida en los apartados d) y g) del artículo 15 de la Ley de
Prevención de Riesgos Laborales (Ley 31/1995 de 8 de noviembre,
BOE de 10 de diciembre):
"Apartado d) Adaptar el trabajo a la persona,
en particular en lo que respecta a la concepción de los puestos
de trabajo, así como a la elección de los equipos y los métodos
de trabajo y de producción, con miras, en particular a adecuar
el trabajo monótono y repetitivo y a reducir los efectos del mismo
en la salud, apartado g) planificar la prevención, buscando un
conjunto coherente que integra en ella la técnica, la organización
del trabajo, las condiciones de trabajo, las relaciones sociales
y la influencia de los factores ambientales en el trabajo".
Los factores de riesgo psicosocial deben
ser entendidos como toda condición que experimenta el hombre en
cuanto se relaciona con su medio circundante y con la sociedad
que le rodea, por lo tanto no se constituye en un riesgo sino
hasta el momento en que se convierte en algo nocivo para el bienestar
del individuo o cuando desequilibran su relación con el trabajo
o con el entorno. (G. Villalobos, 1999).
Hans Selye, uno de los autores más citados
por los especialistas del tema, plantea la idea del "síndrome
general de adaptación" para referirse al estrés, definiéndolo
como "la respuesta no específica del organismo frente a toda demanda
a la cual se encuentre sometido". En 1936 Selye utiliza el término
inglés stress (que significa esfuerzo, tensión) para cualificar
al conjunto de reacciones de adaptación que manifiesta el organismo,
las cuales pueden tener consecuencias positivas (como mantenernos
vivos), o negativas si nuestra reacción demasiado intensa o prolongada
en tiempo, resulta nociva para nuestra salud.
Como ya se mencionó anteriormente la enfermedad
ocupacional más representativa en nuestros días es el estrés ocupacional;
Diversos estudios nacionales e internacionales muestran que en
los países desarrollados parece estar dándose un relativo estancamiento
de la incidencia de riesgos laborales tradicionales (accidentes
de trabajo y enfermedades específicas o monocausales), mientras
que asciende la prevalencia de enfermedades multicausales, relacionadas
con el trabajo, y en particular los síntomas asociados al estrés.
En este sentido, las situaciones que se
dan en cualquier sistema de trabajo, entendido éste como un conjunto
de eficacia y elementos y variables interdependientes dirigidas
a alcanzar un fin común, interactuando e influyéndose mutuamente,
abarcan los siguientes elementos:
- Las personas.
- El trabajo a realizar.
- Los resultados esperados en términos
de calidad y cantidad.
- Los efectos sobre la personas, tanto
positivos como negativos y en términos de salud física, psíquica,
accidentabilidad.
- Las adaptaciones a los efectos y a
resultados ocurridos.
No obstante, desarrollar una adecuada gestión
preventiva supone de forma necesaria establecer un sistema productivo
que garantiza una serie de medidas y estrategias de actuación
en el propio funcionamiento de la empresa.
El estrés es entonces una respuesta general
adaptativa del organismo ante las diferentes demandas del medio
cuando estas son percibidas como excesivas o amenazantes para
el bienestar e integridad del individuo.
El estudio del estrés ocupacional ha cobrado
gran auge dadas sus implicaciones en la salud de los trabajadores
y trabajadoras y en el desempeño laboral, es por ello que muchos
autores han formulado diversos modelos para lograr una aproximación
objetiva a este fenómeno tan generalizado en nuestros días.
El modelo de ajuste entre individuo y ambiente
laboral formulado por Harrison en 1978 propone que lo que produce
el estrés es un desajuste entre las demandas del entorno y los
recursos de las personas para afrontarlas, es decir por una falta
de ajuste entre las habilidades y capacidades disponibles por
la persona y las exigencias y demandas del trabajo a desempeñar,
y también entre las necesidades de los individuos y los recursos
del ambiente disponibles para satisfacerlas. El proceso de estrés
se inicia a partir de la existencia de un desajuste percibido.
La falta de ajuste entre la persona y el
entorno puede conducir a diversos tipos de respuestas en los sujetos.
A nivel psicológico, pueden suponer insatisfacción laboral, ansiedad,
quejas o insomnio. A nivel fisiológico, pueden implicar una presión
sanguínea elevada o incremento del colesterol; y a nivel comportamental
pueden implicar incrementos en la conducta vinculadas con fumar,
comer, ingerir bebidas alcohólicas o mayor número de visitas al
médico. Por el contrario un buen ajuste tendrá resultados positivos
en relación al bienestar y de desarrollo personal. Esta primera
aproximación nos permite identificar tres factores importantes
en la generación del estrés ocupacional: 1) los recursos con los
que cuentan las personas para hacerle frente a las demandas y
requisiciones del medio, 2) la percepción de dichas demandas por
parte del sujeto, 3) las demandas en sí mismas. Estos elementos
continúan siendo factores indispensables para comprender la dinámica
de estrés ocupacional.
En este aspecto es necesario enfatizar
que el estrés como tal es una fuerza que condiciona el comportamiento
de cada persona, es el motor adaptativo para responder a las exigencias
del entorno cuando estas se perciben con continuidad en el tiempo
y su intensidad y duración exceden el umbral de tolerancia de
la persona, comienzan a ser dañinas para el estado de salud y
calidad de vida del sujeto. Niveles muy bajos de estrés están
relacionados con desmotivación, conformismo y desinterés; toda
persona requiere de niveles moderados de estrés para responder
satisfactoriamente no solo ante sus propias necesidades o expectativas,
sino de igual forma frente a las exigencias del entorno.
La percepción del estrés en el trabajo
es un fenómeno que refleja la experiencia mediada por las relaciones
entre las condiciones objetivas y subjetivas. Los factores psicosociales
en el trabajo son complejos y difíciles de entender dado que representan
el conjunto de percepciones y experiencias del trabajador, suscitando
muchas consideraciones. Algunas de estas consideraciones se refieren
al trabajador individual, mientras otras están ligadas a las condiciones
y medio ambiente de trabajo. Los trabajadores mencionan sobre
todo: estresores físicos y ambientales, diseño del puesto, falta
de control sobre el contenido y proceso de trabajo, falta de compensación
del supervisor o jefes, y falta de seguridad en el empleo futuro.
Entre los modelos conceptuales de respuesta,
el de Matteson e Ivancevich trata de clasificar de forma más específica
los tipos de respuesta ofrecidos por los individuos ante situaciones
de estrés.
Este modelo pretende sintetizar los elementos
relevantes del estrés de forma que resulten útiles para la dirección
de las empresas, en vistas a intervenir sobre ellas. Distingue
seis componentes: 1) los estresores, entre los que incluyen no
sólo factores internos a la organización -del puesto, de la estructura
organizacional, de los sistemas de recompensas, de los sistemas
de recursos humanos y de liderazgo- sino también externos -relaciones
familiares, problemas económicos, etc-; estos estresores inciden
sobre 2) la apreciación de la situación por el individuo; esta,
a su vez, incide sobre 3) los resultados de esa apreciación -a
nivel fisiológico, psicológico y comportamental-; y éstos, a su
vez, sobre 4) las consecuencias, tanto las referidas a la salud
del individuo como las referidas a su desempeño en la organización.
Las diferencias individuales y las estrategias
de afrontamiento son consideradas como variables moduladoras ya
que ocupamos gran parte de nuestro tiempo en el trabajo, las características
de éste representan un potencial generador de estrés, teniendo
el mismo efectos negativos sobre la salud de las personas y organizaciones.
El modelo explicativo del estrés que Ivancenvich y Matteson toman
como marco teórico considera cinco conjuntos de estresores: ambientales,
individuales, grupales, organizacionales y extraorganizacionales,
estableciendo como niveles de análisis el individual, el grupal
y el organizacional.
Por su parte R. Karasek elaboró un modelo
que relaciona la demanda (exigencias) y el control que los trabajadores
pueden ejercer, como método predictivo para identificar y modificar
situaciones potenciales de estrés. Modificando las exigencias
del trabajo o el control sobre el, se puede reducir la tensión
y los trabajadores pueden alcanzar más altos niveles de autonomía.
Este modelo por sí solo no predice las reacciones de estrés, para
ello debe complementarse con la variabilidad individual, que interpreta
y resuelve de forma satisfactorio o patológica las exigencias
del entorno. Lo interesante del modelo de Karasek es que los dos
grupos de variables que considera: exigencias de la tarea y grado
de control sobre ella agrupa una gran mayoría de los conceptos
que caracterizan los cambios que se están produciendo en la organización
del trabajo. De este modelo se derivan dos conclusiones básicas.
En primer lugar, la tensión psicológica aumenta cuando lo hacen
las exigencias de la tarea y disminuye el control que el trabajadores
ejerce sobre el. En segundo lugar los niveles de competencia aumentan
cuando al alto nivel de exigencia le acompaña un alto nivel de
control sobre la tarea.
Por su parte, J. Edwards (1992) utiliza
un modelo cibernético para dar cuenta del comportamiento del empleado
en interacción con los fines de la organización. Aquí se define
como la discrepancia entre el estado de cosas que el empleado
percibe y lo que éste desea, siempre que el grado de discrepancia
se considere importante por el propio empleado. Por su parte,
la percepción se entiende como la representación subjetiva de
cualquier situación, condición, o evento. Por tanto se refiere
a la representación subjetiva de cómo son las cosas y no de cómo
debieran ser. De acuerdo con esto, los factores del medio ambiente
producirán estrés sólo en la medida en que el empleado lo perciba
así.
El estrés en el lugar de trabajo se puede
detectar precozmente, pues suele venir precedido de los siguientes
síntomas: poca disposición a asumir responsabilidades, quejas
numerosas sin presentar soluciones, falta de relación personal
con los compañeros, dificultad para realizar tareas corrientes,
llegar tarde y salir temprano, dolor de cabeza y malestar gástrico
frecuente, aumento de número de accidentes y fallos, distracciones
frecuentes.
Si ante algunos de estos síntomas no se
lleva a cabo un diagnóstico precoz del estrés y la situación se
prolonga, las consecuencias, tanto físicas como psicológicas,
pueden ser graves, llegando a la enfermedad, tanto física como
mental.
En este sentido un indicador del grado
en que una organización, se encuentra adaptada a las necesidades
y expectativas de sus trabajadores puede ser el nivel de estrés
existente en dicha organización.
El estrés, desde un enfoque psicológico
debe ser entendido como una reacción adaptativa a las circunstancias
y demandas del medio con el cual la persona está interactuando,
es decir que el estrés es un motor para la acción, impulsa a la
persona a responder a los requerimientos y exigencias de entorno
entonces podemos hablar de "eustress o estrés positivo", no obstante,
cuando el entorno que rodea una persona impone un número de respuestas
para las cuales la persona no se encuentra en la capacidad o no
posee las habilidades para enfrentar se convierte en un riesgo
para la salud hablaremos de "distress o estrés de consecuencias
negativas".
3. - CONSECUENCIAS DEL ESTRÉS
EN EL INDIVIDUO.
Los efectos y consecuencias del estrés
ocupacional pueden ser muy diversos y numerosos. Algunas consecuencias
pueden ser primarias y directas; otras, la mayoría, pueden ser
indirectas y constituir efectos secundarios o terciarios; unas
son, casi sin duda, resultados del estrés, y otras se relacionan
de forma hipotética con el fenómeno; también pueden ser positivas,
como el impulso exaltado y el incremento de automotivación. Muchas
son disfuncionales, provocan desequilibrio y resultan potencialmente
peligrosas. Una taxonomía de las consecuencias del estrés sería:
a) Efectos subjetivos. Ansiedad, agresión,
apatía, aburrimiento, depresión, fatiga, frustración, culpabilidad,
vergüenza, irritabilidad y mal humor, melancolía, baja autoestima,
amenaza y tensión, nerviosismo, soledad.
b) Efectos conductuales. Propensión a
sufrir accidentes, drogadicción, arranques emocionales, excesiva
ingestión de alimentos o pérdida de apetito, consumo excesivo
de alcohol o tabaco, excitabilidad, conducta impulsiva, habla
afectada, risa nerviosa, inquietud, temblor.
c) Efectos cognoscitivos. Incapacidad
para tomar decisiones y concentrarse, olvidos frecuentes, hipersensibilidad
a la crítica y bloqueo mental.
d) Efectos fisiológicos. Aumento de las
catecolaminas y corticoides en sangre y orina, elevación de
los niveles de glucosa sanguíneos, incrementos del ritmo cardíaco
y de la presión sanguínea, sequedad de boca, exudación, dilatación
de las pupilas, dificultad para respirar, escalofríos, nudos
de la garganta, entumecimiento y escozor de las extremidades.
e) Efectos organizacionales. Absentismo,
relaciones laborales pobres y baja productividad, alto índice
de accidentes y de rotación del personal, clima organizacional
pobre, antagonismo e insatisfacción en el trabajo.
4. - ESTRÉS Y CONDICIONES DE
TRABAJO.
Por estresores se entiende un conjunto
de situaciones físicas y/o psicosociales de carácter estimular
que se dan en el trabajo y que con frecuencia producen tensión
y otros resultados desagradables para la persona. Son, por tanto,
elementos recurrentes de carácter estimular (sensorial o intrapsíquico)
ante las cuales las personas suelen experimentar estrés y consecuencias
negativas. En base a esta definición, cualquier aspecto del funcionamiento
organizacional relacionado con resultados conductuales negativos
o indeseables se correspondería con un estresor.
El estresor depende de:
- La valoración que la persona hace
de la situación.
- Vulnerabilidad al mismo y características
individuales.
- Las estrategias de afrontamiento
disponibles a nivel:
- Individual.
- Grupal.
- Organizacional.
Una conceptualización más
operacional de los estresores nos conduce a considerarlos y cuantificarlos
en las siguientes dimensiones:
- Especificidad del momento en que
se desencadena.
- Duración.
- Frecuencia o repetición.
- Intensidad, etc.
Son múltiples e innumerables los posibles
factores estresantes existentes en el medio laboral, estos comprenden
aspectos físicos (ergonómicos, medio ambiente de trabajo), de
la organización y contenido del trabajo, y los inherentes a las
relaciones interpersonales de trabajo, entre otros.
Un informe del Comité Mixto de la OIT/OMS
define estos factores estresantes del trabajo como "aquellas interacciones
entre el trabajo, su medio ambiente, la satisfacción en el trabajo
y las condiciones de su organización por una parte y por otra,
las capacidades del trabajador, sus necesidades, su cultura y
su situación personal fuera del trabajo, todo lo cual, a través
de percepciones y experiencias, pueden influir en la salud y en
el rendimiento y la satisfacción en el trabajo".
Lo anteriormente permite establecer
que si existe un equilibrio entre las condiciones del trabajo y
el factor humano, el trabajo puede incluso crear sentimientos de
confianza en sí mismo, aumento de la motivación, de la capacidad
de trabajo y una mejora de la calidad de vida. No obstante, un desequilibrio
entre las exigencias del medio por una parte y las necesidades y
aptitudes por otra pueden generar una mala adaptación presentando
como posibles consecuencias respuestas patológicas de tipo emocional,
fisiológico y de comportamiento. Por su parte los efectos del estrés
y sus consecuencias prolongadas varían con las características individuales,
tienen diferentes sintomatologías así como diversas estrategias
y estados de afrontar las situaciones estresantes.
La evaluación de los riesgos laborales
debe considerarse, pues, como un proceso dirigido a estimar la
magnitud de aquellos riesgos que no hayan podido evitarse, obteniendo
y facilitando la información necesaria para que el empresario
esté en condiciones de adoptar una decisión apropiada sobre el
tipo de medidas preventivas que deben adoptarse.
Toda evolución consta de los siguientes
elementos fundamentales:
Identificación de los riesgos y de
los trabajadores y trabajadoras expuestas a ellos.
Valoración cualitativa y/o cuantitativa del riesgo.
Determinación de la necesidad de evitar, controlar, reducir
o eliminar el riesgo.
En cualquier caso la evaluación riesgos
debe plantearse como un proceso que consta de dos fases: una primera
de evaluación global de todos aquellos riesgos conocidos cuyas
medidas de control pueden determinarse de inmediato y comprobarse
con finalidad y, en caso necesario, una segunda de evaluación
específica y pormenorizada de aquellos riesgos que requieren un
estudio más detallado.
Por esto se hace necesaria la medición
de los factores de riesgo para lo que disponemos de una metodología
de clasificación dependiendo de la fuente que los está originando:
1.- Ambiente físico. Es decir, ruido,
vibraciones, temperatura, condiciones de higiene, radiaciones,
condiciones climáticas del puesto de trabajo, disponibilidad
y disposición de espacio para el trabajo.
2.- Contenido de la Tarea: Se refiere
al nivel de valoración social o calificación de la tarea por
el grupo de trabajadores de la empresa y por el que ejerce la
tarea en sí.
2.1.- Trabajo repetitivo o en cadena:
Es una actividad con un ciclo corto, que conlleva una gran
repetición de secuencias gestuales y funciones mentales siempre
idénticas. Ello supone para el trabajador un automatismo de
ejecución que provoca fatiga y monotonía en el trabajo, igualmente
se encuentra altamente relacionado con accidentes de trabajo.
2.2.- Ambigüedad del Rol: Es la falta
de claridad en las funciones desempeñadas por el trabajador,
dada por la no identificación del alcance y los límites del
cargo, en toda la medida en que una persona conoce claramente
el papel que desempeña en la empresa es consciente de sus
responsabilidades y objetivos genera control frente a las
demandas del cargo lo que le brinda seguridad, tranquilidad
y apego a la empresa.
2.3.- Conflicto de rol, es la resistencia
del sujeto a hacer algo que se le pide, por estar en contra
de sus valores o por considerar que no corresponde a su rol.
Se produce cuando los miembros del conjunto de rol envían
a la persona todas las demandas y expectativas incompatibles
se da una situación estresora del conflicto de rol.
2.4.- Identificación del producto:
Es la coherencia entre las expectativas del trabajador y sus
funciones. Se convierte en un riesgo cuando se presenta una
falta de claridad en la importancia de sus funciones en una
línea de producción o dentro de las actividades propias de
la empresa.
2.5. Responsabilidad elevada: Es el
grado de implicación del trabajador en relación con las personas,
el producto y el equipo de trabajo, que se convierte en una
obligación para el trabajador, dada por actividades de su
trabajo.
2.6.- Innovación tecnológica. Es el
proveniente de las nuevas tecnologías y aspectos organizacionales,
y la falta de apoyo para el aprendizaje y recualificación
profesional. La incorporación de nuevas tecnologías representa
un factor de riesgo profesional, y su falta de control por
los trabajadores y trabajadoras, que lo perciben como amenazante,
generan situaciones de ansiedad, estrés y disminución de eficiencia.
2.7.- Sobrecarga y falta de trabajo
o, lo ideal es el equilibrio entre las exigencias de la organización
y la capacidad de los integrantes.
3.- Relaciones Interpersonales: Son las
interacciones formales e informales existentes entre los miembros
de una empresa. El tipo y de calidad de relaciones con los superiores,
compañeros y subordinados así como con proveedores y/o usuarios.
3.1.- Comunicación formal e informal:
Es la posibilidad de que se generen relaciones interpersonales
durante el tiempo de trabajo, tendentes a favorecer los contactos,
a reducir el aislamiento del trabajador en su puesto o permitir
la ejecución de un trabajo. Estas son:
3.1.1.- Relaciones jerárquicas: se
trata de las diferentes interrelaciones trabajador-superior,
trabajador-subalterno necesarias para el correcto desempeño
de la empresa.
3.1.2.- Relaciones cooperativas:
es decir espontáneas, posibilitadas por el lugar y en función
de la actividad la localización y del ambiente.
3.1.3.- Relaciones funcionales: entendidas
como las diferentes relaciones que se establecen para el
desarrollo de las tareas.
3.1.4.- Participación: es el grado
de implicación de los trabajadores en la toma de decisiones
frente a las alternativas que les involucren.
3.1.5.-Relaciones basadas en conductas
de hostigamiento psicológico o acoso moral (mobbing), que
implican una comunicación hostil y amoral, dirigida de manera
sistemática por una o varias personas, casi siempre contra
una persona que se siente acorralada en una posición débil
y a la defensiva. El hostigamiento psicólogico o acoso moral
puede considerarse como una forma característica de estrés
laboral, con la particularidad de que no se da por causas
directamente relacionadas con el desempeño del trabajo o
con su organización, sino que tiene su origen en la dinámica
de relación interpersonal que se establece en cualquiera
empresa entre las personas y los grupos.
3.2.- Sentimiento de pertenencia: algunas
veces la elevada rotación en la tarea genera un sentimiento
de falta de pertenencia que se puede traducir en una falta
de interés en el trabajo a realizar y una mera identificación
con la organización.
3.3.- Cohesión y conflicto grupal,
la falta de apoyo por parte del grupo, como los conflictos
Inter. E intragrupales pueden generar un alto grado de irregularidad,
ansiedad y absentismo laboral como manera de abordar el conflicto.
3.4.- Estados directivos.
4.- Organización del Tiempo de Trabajo:
forma en que se distribuyen en el tiempo las tareas que se deben
desarrollar según el cargo.
4.1.- Trabajos nocturnos o por turnos:
Relacionado directamente con las implicaciones de las jornadas
de trabajo sobre el trabajador, tanto en el ámbito fisiológico,
como psicológico o emocional.
4.2.- Ritmo de trabajo elevado: Es
la exigencia de una velocidad o rapidez excesiva en las tareas
de los trabajadores, la cual está determinada por las máquinas,
la cadena de producción y la inexistencia de la autonomía
del trabajador para modificar en el tiempo su velocidad de
trabajo sin perjudicar la producción.
4.3.- Horas extras: Es la necesidad
de desarrollar tareas en un tiempo adicional a la jornada
laboral establecida.
5.- Gestión de Personal: Estrategias
de gestión de los Recursos Humanos en la empresa.
5.1.- Evaluación del desempeño: Es
el proceso mediante el cual se identifica el cumplimiento
o no de las tareas u objetivos propuestos para cada funcionario
y donde se hace el reconocimiento de la labor realizada por
el trabajador.
5.2.- Planes de socialización: Es
el proceso que tiene como objetivo facilitar el ajuste de
un trabajador o trabajadoras a la empresa y a la labor a desempeñar.
5.3.- Formación: Son las herramientas
que se le brindan a los trabajadores para el crecimiento personal
y profesional dentro de la organización.
5.4.- Políticas de ascensos y de desarrollo
de la carrera profesional: Son todas aquellas estrategias
adoptadas formalmente por la organización para garantizar
la promoción profesional del empleado y su carrera dentro
de la empresa.
5.5.- Estabilidad laboral: Son las
garantías que ofrece la empresa de permanencia en la organización
al trabajador cuando este es eficiente en su trabajo.
5.6.- Remuneración: Es el reconocimiento
económico acorde con la labor desarrollada por el trabajador.
6.- Estructura y Clima organizacional.
Es posible distinguir los siguientes estresores: El trato de
liderazgo de la duración. Falta de participación en los procesos
de toma de decisiones. Sentirse externo en la propia organización.
Falta de autonomía en el trabajo. Estrecha supervisión del trabajo.
7.- RelacionesTrabajo-Familia. Un aspecto
frecuentemente citado por los expertos es la necesidad de conseguir
un equilibrio entre la vida del trabajo y la vida fuera del
mismo. Gutek y otros en 1998 han señalado tres procesos por
los cuales las experiencias y los acontecimientos externos al
trabajo pueden influir sobre las experiencias de estrés laboral:
1.- Procesos relacionados con el rol.
Se puede hablar de conflicto de rol cuando resulta incompatible
el desempeño del rol laboral y el rol familiar, por la acumulación
de roles supone sin embargo que la persona al desempeñar diferentes
roles incrementa sus oportunidades de interacción social,
de desarrollo personal y de autoestima.
2.- Procesos de desbordamiento o de
generalización, tienen lugar cuando determinadas experiencias
y cambios en los estados afectivos producidos en el ámbito
familiar desbordan ese ámbito y alcanzan el laboral y a la
inversa.
3.- Procesos de socialización, ocurre
cuando los valores, actitudes y habilidades adquiridos en
la familia influyen en los comportamientos y actitudes de
las personas en el trabajo y viceversa.
Existen por tanto un conjunto de estresores
dentro del ámbito familiar que pueden influir sobre el trabajo.
Podemos distinguir los siguientes:
- Eventos normativos que
se producen a lo largo del ciclo vital familiar.
- Eventos ocasiones importantes. Estos eventos suelen producir
un nivel de estrés superior a los anteriores (muerte de un hijo
o enfermedad grave, separación de la pareja o fallecimiento de
ésta.... Estos estresores que en un principio son eventuales se
pueden convertir en crónicos.
- Estresores crónicos. Familiares que tienen que ver con el desempeño
de roles en la familia y la existencia de conflictos interpersonales.
- Estrés por las relaciones y conflictos familia-trabajo. Son
aquellos estresores donde el desempeño de determinado rol en el
trabajo influyen negativamente en el entorno familiar.
- Estrés cuando los dos miembros de la pareja trabajan, cuando
son frecuentes los conflictos por las interferencias entre el
trabajo y la vida en común.
La evaluación de los distintos factores
personales debe implicar una medición y valoración de las diferentes
categorías de esta designación, para determinar los factores de
riesgo a los cuales se encuentran expuestos los trabajadores y
trabajadoras, y que permitan identificar no sólo los grados de
peligrosidad (alto, medio y bajo) tanto de forma global como por
categorías, sino que, el análisis de cada área permita igualmente
destacar los factores psicosociales estresantes de mayor prevalencia
a fin de priorizar los niveles de intervención psicosocial en
la prevención del estrés ocupacional.
Adicionalmente, dado que el estrés es una
patología multicasual en donde intervienen variables tanto del
contexto de trabajo como externas a él, así como inherentes a
la persona, es necesario contar además de una valoración inherente
al medio laboral con metodologías de análisis que permitan obtener
información relevante al momento de estructurar el plan de prevención,
relacionada directamente con variables mediadoras en relación
al estrés ocupacional.
La incidencia de los factores de riesgo
psicosocial se ve reflejada de diversas maneras, es por ello necesario
contar con información adicional que normalmente se encuentre
en los departamentos de personal o recursos humanos: los índices
de absentismo, los de rotación, número de accidentes (frecuencia,
severidad y causa) y enfermedades profesionales registradas, porcentajes
de incapacidades laborales y su correspondiente causa, registros
de permisos (frecuencia, duración y causa), número de solicitudes
de traslados, número y causa de faltas disciplinarias, frecuencia
de robos y actos contra la organización, quejas, reclamaciones,
rumores, frecuencia y duración de huelgas y demandas de los sindicatos.
Esta información identifica la presencia y el impacto de los factores
estresantes presentes en el contexto laboral y orienta la toma
de decisiones frente a las estrategias de intervención.
El análisis de accidentes, enfermedades
y otros daños, tanto personales como materiales, ocurridos en
la empresa, así como la información facilitada por los propios
trabajadores y trabajadoras referentes a su seguridad y salud
laboral, resultan imprescindibles para una correcta identificación
de los riesgos.
5.- ESTRÉS Y CARACTERÍSTICAS
PERSONALES.
De manera complementaria, y en relación
directa con los factores de riesgo psicosocial se encuentran factores
moderadores o variables asociados inherentes a cada uno de los
miembros de la empresa como persona, y que determinan el grado
de incidencia y en la salud. En este sentido el interés que comporta
estas relaciones permitiría hacer previsiones del efecto de ciertas
agrupaciones de estresores sobre el individuo. Por tanto se hace
indispensable tener presente:
Perfil Psicológico del trabajador:
Hace referencia a todas las variables propias del individuo y
que asociadas con los factores de riesgo del trabajo generan las
enfermedades laborales, o facilitan su afrontamiento.
Sexo: Está determinado por las diferencias
biológicas y físicas, muy diferentes a los roles establecidos
socialmente.
Edad: La edad en sí misma no es fuente
de riesgo es una característica que modera la experiencia de
estrés. Se convierte en un factor de riesgo psicolaboral cuando
se halla acompañada de situaciones de discriminación o desventaja
en el trabajo o de actitudes sociales negativas que contribuyen
al menosprecio o a la preferencia de unas edades sobre otras.
Personalidad: Tiene relación con nuestra
forma de ser (introversión, extroversión, características cognitivas),
comportarnos y de reaccionar ante los semejantes en distintas
situaciones. La vulnerabilidad ante las diversas circunstancias
laborales está determinada por como cada persona afronta o enfrenta
las demandas de su entorno así como por la (toma de control
interno o externo) tolera la ambigüedad, da importancia y valor
lo que uno es, está haciendo y por tanto se implica en las diferentes
situaciones de la vida. Expectativas y metas personales.
Antecedentes Psicológicos: Está relacionada
con la historia de aprendizaje del individuo y los casos o enfermedades
familiares. Por lo tanto es claro que, son individuales y que
de la misma forma pueden propiciar o no un accidente de trabajo.
La valoración psicológica
de cada uno de los empleados y empleadas constituye una medida de
prevención de la enfermedad y promoción de la salud que de forma
global e integral con los exámenes médicos periódicos permita identificar
objetivos claros que orienten el programa de salud laboral, minimizando
con ello las enfermedades laborales, los accidentes de trabajo y
los costos para la empresa por demandas del trabajador.
Aunque se ha hecho referencia directa a
los factores psicosociales relacionados con el ambiente laboral,
existen variables que potencializan el estrés ocupacional y son
externas al contexto laboral:
Factores Exógenos: Son todas
aquellas variables del entorno del ser humano que se encuentran
en asociación o relación directa con la calidad de vida del trabajador
cabe destacar:
Vida Familiar: en donde se incluyen
las relaciones padres, hermanos, hijos, esposa, etc. Y sus
diferentes problemáticas.
Entorno Cultural y Social:
Contexto Socioeconómico.
La persona está inmersa dentro
de diversos contextos y debe existir un equilibrio en sus diversas
áreas de ajuste (familiar, social, económico, sexual, académico,
etc.) para que se sienta más satisfecha con sus logros, consigo
misma y con los demás.
Entendiendo al ser humano como un ser integral
es necesario tener presente que un problema en cualquiera de sus
áreas de ajuste se verá directamente reflejado en su desempeño
laboral y en la prevención de accidentes de trabajo.
El diagnóstico de los factores de riesgo
psicosocial en el trabajo y su incidencia en la salud, satisfacción
y resultados del trabajador, requiere de diferentes métodos de
medición e investigación, los cuales deben brindar información
que sirva de base para la identificación de los factores problemáticos
y el establecimiento de las medidas de control y estrategias de
prevención.
Sin embargo, en la mayoría de los casos
esta valoración no es una de las prioridades del programa de salud
laboral, y sólo se presta atención cuando se identifican signos
claramente relacionados con el estrés ocupacional, como por ejemplo
el incremento en bebidas cafeínas, alcohol, tabaco, ausencias
injustificadas y/o visitas periódicas al médico.
La revisión anterior resalta la importancia
de establecer un programa de prevención y manejo del estrés con
el objetivo de reducir y controlar la incidencia y prevalencia
de los casos de estrés ocupacional detectados en la población
trabajadora, causados por la exposición parcial o permanente a
los factores de riesgo psicosocial presentes en contexto laboral
con el objetivo de garantizar con ello la disminución de los índices
de accidentalidad, absentismo, rotación y los altos costos para
las empresas, además e incrementar el sentido de pertenencia,
compromiso, la productividad y el cumplimiento de los objetivos
propuestos por la empresa.
6.- PROGRAMAS DE INTERVENCIÓN.
Los programas de intervención para la prevención
del estrés ocupacional, deben abordarse de una panorámica global
que incluye un conjunto de estrategias y técnicas de intervención
y que, por su carácter eminentemente técnico, exige ser llevada
a cabo por especialistas.
Un programa de intervención debe distinguir:
a) Planificación preventiva, tratando
de reducir o evitar estresores.
b) Diagnóstico de las fuentes y niveles de estrés.
c) Puesta en marcha de programas de prevención e intervención
sobre estrés en aquellas áreas o grupos de personas de mayor
riesgo.
d) Evaluación de los programas para documentar su eficacia
y documentar el progreso de apoyo y modificaciones si hubiera
lugar.
Por su parte las estrategias de intervención
pueden ser:
- Primarias, dirigidas a
reducir o eliminar los factores estresores.
- Secundarias, dirigidas a favorecer el manejo del estrés.
- Terciarias, dirigidas a facilitar programas de asistencia a
los empleados, tanto grupales como individuales.
A modo de ejemplo podemos señalar las siguientes
estrategias de intervención a nivel organizacional.
En relación con las condiciones ambientales,
cumplimiento de los mínimos legales de seguridad e higiene en
el trabajo en relación a los estresores identificados.
Desarrollo Técnicas de enriquecimiento
del trabajo, afín de incorporar en ellos autonomía, realimentación,
variedad en la tarea y habilidades demandantes, identidad de las
tareas, significatividad de la misma.
Realizar un diseño ergonómico de la tarea
y puesto de trabajo en relación a complejidad, carga mental, etc.
Facilitar grupos semiautónomos,
es decir, asignación de la tarea al grupo el cual, es responsable
de la planificación, organización ejecución y control.
Cambio de horario, en cuanto a la organización
de la jornada, turno partido, horario flexibles, etc..
Asignación de tareas para una determinada
unidad de tiempo, sobrecarga y plazos asignados a las tareas.
Impulsar los Planes de carrera, estableciendo
planes de carrera flexibles: asegurando que el esfuerzo y la eficacia
serán recompensados, y facilitando el intercambio de conocimientos
entre empleados de distintas edades.
Incorporar procesos y tácticas de socialización
y formación existentes en la organización.
Facilitar de forma transparente los procesos
de incorporación de nuevas tecnologías, incorporando el conocimiento
de la ergonomía clásica y cognitiva, psicosociología del trabajo
y de las organizaciones y promoviendo programas participativos
en el diseño, implantación y gestión de las nuevas tecnologías.
Modificar la estructura organizacional,
reduciendo el conflicto de ambigüedad del rol a través de: técnicas
de negociación de roles, participación de los trabajadores en
la gestión de la empresa y en el rediseño organizacional.
Igualmente, podemos señalar las siguientes
estrategias a nivel grupal e individual.
Estrategias grupales; formación en dinámica
de grupos, implantación de sistema de innovación y mejora, apoyo
social.
Estrategias de intervención individual;
técnicas de relajación, técnicas de biofeed-bak, prácticas de
ejercicio físico y mantenimiento de buena condición física,
técnicas cognitivas y de autocontrol, técnicas de comunicación
interpersonal.
Etapas del Programa de
Intervención en Prevención de Riesgos Psicosociales:
El programa de Intervención puede ser estructurado
en seis etapas:
Etapa I Diagnóstico:
Como se ha expuesto anteriormente la identificación de los factores
de riesgo psicosocial requiere de la utilización de diferentes
técnicas entre las que se encuentran: a) La entrevista individual,
b) la observación directa y c) un instrumento de medición (encuestas,
cuestionarios, autoinformes), que a través de las respuestas del
trabajador nos indican la percepción que el tiene acerca de la
presencia y frecuencia de diversos agentes de riesgo psicosocial
provenientes de:
|
1. El individuo
|
- Valoración Psicológica Personal
- Aplicación de pruebas psicotécnicas
- Historia Clínica Psicológica |
|
2. Las condiciones internas del trabajo
|
- Instrumento de Medición (encuestas, cuestionarios).
- Observación Directa |
|
3. Las condiciones externas del trabajo
|
- Informe en Entrevista Individual |
Todo ello, con el fin de recopilar la
información necesaria para establecer un panorama de riesgos
psicosociales. Un aspecto importante del afrontamiento del estrés
ocupacional en su medida, pues una vez evaluado el nivel de
estrés a través de los instrumentos para su medida y conocido
el perfil psicológico de una persona se podrían evaluar las
estrategias de que se disponen y determinar si son más adecuadas,
así como establecer un plan de intervención.
Etapa II Análisis de resultados:
a) Se identifican los casos especiales de atención terapéutica
individual, b) Se identifican debilidades grupales por categorías
profesionales, que junto con los resultados del instrumento
brindan una información más completa y certera frente a cada
categoría de medición. Este análisis determina no sólo que riesgos
psicosociales son los más frecuentes sino también en que grado
estos han afectado directamente a los trabajadores y trabajadoras
de la organización generando estrés ocupacional.
Mediante una revisión profunda y exhaustiva
de los hechos identificados, será posible diseñar y estructurar
un plan de intervención acorde a las necesidades mismas de la
empresa.
Etapa III Diseño de la estrategia
de intervención: Identificados los riesgos más representativos
en la población trabajadora se estudia la metodología más apropiada
para minimizar la influencia del riesgo tanto en la fuente,
como en el trabajador, determinando cual es la estrategia que
facilitará la minimización del riesgo. Igualmente es necesario
establecer un cronograma de intervención en el cual se puntualicen
los responsables de cada actividad, el tiempo de la misma y
su correspondiente objetivo. Con el fin de evaluar el impacto
del programa es indispensable determinar los indicadores de
evaluación que permitan verificar el incremento o decremento
de la incidencia del factor riesgo. Es importante, así mismo,
el carácter participativo del programa, a través de la implicación
de los trabajadores y trabajadoras y sus representantes legales
en el diseño, implantación y gestión en las estrategias de intervención.
Etapa IV Intervención: En esta
etapa se implementan todas las medidas establecidas en el plan
de intervención para el control del factor de riesgo y están
dirigidas hacía:
a) minimización del agente(s) de riesgo
(fuente): implementación de metodologías para eliminar estos
factores de riesgo (estresores), e igualmente hacer participes
a los trabajadores y trabajadoras de manera que se comprometan
con el cambio y faciliten la consecución de los objetivos
propuestos por el programa de intervención en prevención de
los riesgos psicosociales.
b) Control de los factores presentes
en el ambiente laboral: identificados los factores presentes
en el entorno laboral se determina la metodología idónea para
mejorar el clima organizacional buscando un mayor compromiso,
pertenencia y un mejor ambiente de trabajo.
c) Entrenamiento en técnicas y habilidades
(individuo): hace referencia a la acción, para que los trabajadores
puedan reducir las causas generadoras del estrés y de conductas
y/o habilidades enfrentar las diferentes problemáticas diarias,
es necesario favorecer la adquisición.
Etapa V Evaluación de Resultados:
Finalizada la etapa de intervención se realiza una evaluación
mediante la implementación del instrumento de evaluación de
riesgos psicosociales con el fin de medir y cuantificar nuevamente
la incidencia o ausencia a fin de determinar el cambio o no
en el factor de riesgo y la eficacia del programa de vigilancia
epidemiológica.
Etapa VI Seguimiento y Control:
El desarrollo de esta etapa se contempla en dos tiempos: uno
por medio de controles periódicos en donde se establece la eliminación
o reducción del factor de riesgo, y otro al finalizar el programa
en el cual se identifica el cumplimiento del mismo a través
de las medidas de control que han sido, establecidas previamente
a la puesta en marcha del programa de intervención.
Esta metodología está orientada a identificar
e intervenir en las necesidades específicas de cada contexto
laboral ya que en definitiva no resulta de todo posible establecer
una única metodología de trabajo dado que toda empresa es diferente
a las demás incluso entre las que desarrollan la misma actividad
económica si nos permite destacar que el estudio de los factores
de psicosociales laborales implica un proceso complejo, si se
tienen en consideración todas las implicaciones y variables
asociadas a la calidad de vida laboral, además de su gran impacto
en el ámbito individual y organizacional. No obstante, se trata
de un esfuerzo sin duda necesario para las organizaciones productivas.
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