1.- INTRODUCCIÓN
En la actual sociedad el desarrollo de las organizaciones se
encuentran influenciado por las condiciones del entorno, que exige
que se tengan en cuenta numerosos factores que son difícilmente
previsibles y cambiantes, como son: la globalización de la economía,
la demanda de los clientes, la innovación y el cambio tecnológico
y la naturaleza de la competencia. Las organizaciones productivas
deben ser capaces de responder eficientemente a estos factores
desarrollando estrategias que les permitan alcanzar la máxima
eficacia, eficiencia y competitividad como organización, a través
entre otros aspectos de la reducción de los costes y los ciclos
logísticos, el dominio de las características y comportamientos
de los mercados y la exigencia de mayor claridad en sus bienes
o servicios.
El mundo laboral ha ido evolucionando, dejando atrás la organización
tradicional caracterizada por un sin número de tareas operativas,
trabajos en línea, toma de decisiones centralizada, etc. La competencia
del mercado actual requiere de empresas organizadas, dinámicas
y con altos estándares de calidad que puedan adaptarse fácilmente
a un entorno cambiante y exigente, satisfaciendo así las demandas
del cliente de la empresa.
La innovación tecnológica constituye un factor determinante
en la evolución socio-económica de nuestra sociedad y uno de los
elementos fundamentales de la competitividad empresarial.
La innovación es un término de carácter económico o social más
que tecnológico, en este sentido las empresas requieren nuevos
enfoques y modelos organizacionales, así como nuevos modelos y
medios de gestión empresarial.
El proceso de cambio tecnológico cuestiona, a su vez, las estructuras
organizativas que han configurado tradicionalmente el funcionamiento
de las empresas. El siglo XXI se va a caracterizar por el fin
de la organización productiva tradicional.
En este sentido, los impactos de la innovación de las organizaciones
son diversos e inclusive provocan movimientos en los "círculos
de poder" de los directivos y/o empleados que organizan la producción
y toman decisiones.
El elemento diferencial de las empresas se va a lograr a partir
de la capacidad de respuesta que éstas, como organizaciones, tengan
para asumir y responder a las exigencias que plantea el nuevo
escenario de globalización de los mercados.
Los cambios en la empresa, provocados a partir de la incorporación
de tecnologías, muestran modificaciones en la organización del
trabajo en las relaciones laborales, así como de adaptación de
las fuerzas productivas y de las relaciones de producción.
Actualmente, son muchos los cambios a los que asistimos en el
contexto económico y social. A nivel individual asistimos a la
variación permanente de productos y de servicios que, en muchas
ocasiones transforman los hábitos sociales. En el plano empresarial
y profesional los cambios que afectan a las tecnologías y a los
procesos productivos, modifican constantemente la gama de conocimientos
necesarios para desenvolverse en la vida profesional.
La implantación de innovaciones tecnológicas, especialmente
a partir de la introducción de la informática y de las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación han producido
una serie de cambios en los trabajos que tradicionalmente se venían
ejerciendo que han transformado los sistemas de trabajo.
Hoy en día la competitividad de las empresas no se basa, como
antes, únicamente en la inversión en tecnologías que son accesibles
para cualquier empresa en el mercado, sino en el factor humano,
en la calidad e iniciativa de los recursos humanos de la empresa
y es, precisamente, este capital humano el más difícil de lograr.
La gestión de los recursos humanos se vienen centrando en el
individuo como parte fundamental de la organización e indispensable
para lograr los objetivos propuestos por esta, encaminada a alcanzar
la mayor productividad y beneficio económico.
Una de las razones para dirigir los esfuerzos de la organización
hacia su recurso humano (su capital humano) es la creciente preocupación
sobre la prevención de los riesgos laborales y la salud de los
trabajadores y la importancia de generar y mantener altos niveles
de motivación entre los trabajadores y trabajadoras, factores
que facilitan un ambiente laboral propicio para la consecución
de los objetivos propuestos por la organización.
Entender a las empresas de hoy, hace indispensable diseñar programas
de salud laboral dentro de un enfoque participativo, que permita
no solo identificar las necesidades reales y prioridades de cada
empresa o los factores de riesgo presentes en el ambiente laboral
y extralaboral que afectan la salud integral de los trabajadores,
sino también dirigir los esfuerzos hacia metas reales y resultados
claros que permitan el control y seguimiento de la enfermedad
más representativa de los últimos años: el estrés ocupacional.
La experiencia viene a demostrar que una actuación decidida en
la mejora de las condiciones de trabajo, con la participación
y el compromiso de los trabajadores y trabajadoras, viene a facilitar
el objetivo de la calidad, creando el clima de confianza mutua
que ofrece toda inversión en recursos humanos, y poniendo de relieve
ante los trabajadores y trabajadoras que la calidad y la productividad
no se pretenden a su costa, sino contando con ellos.
El logro de la competitividad como organización productiva pasa
por entender que junto a los procesos de calidad, debe ponerse
especial énfasis en la atención a los recursos humanos y en sus
condiciones de trabajo. La intervención en la concepción de los
medios y sistemas de trabajo cabe responder en general a dos exigencias:
favorecer la salud global de los trabajadores y trabajadoras y
mejorar la eficiencia económica de la organización productiva.
En este sentido es preciso tener en cuenta que una productividad
y calidad más elevada no se consigue necesariamente aumentando
el esfuerzo del trabajador, sino haciendo que el esfuerzo sea
más eficiente.
El
Estrés Ocupacional |
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